Nunca en la vida he parado de viajar, por necesidad, por gusto, por las ansias que me queman de vez en cuando. Soy dromómana, y también viajo mucho sin moverme de lugar.
Me gustan los días soleados (no necesariamente calurosos), el viento, la lluvia (cuando es tibia o suave), el mar, los bosques. Me obsesionan los edificios viejos, los lugares "extraños", el cielo, el agua en general, el idioma, las palabras, ciertas ideas.